Cómo hago una casa con papel maché
Simple. Clásica. La típica casa a dos aguas que imagino de tanto verla en los antiguos cuentos infantiles. La hago con una hoja de papel y papel maché.
Pongo papel maché sobre una de las caras de la casa de papel. Paredes y techo quedan bien cubiertos de un grosor de 5 a 10 mm (es decir, no más de 1 cm de espesor).
Lo aplano con un pequeño palote (o algo que asemeje ese artefacto, como una botella). Con una espátula pequeña, corto y saco el excedente de los bordes de la casa.
Mientras hago esta tarea de cortar, aprieto el borde. De esa forma queda prolijo y firme cuando el papel maché se seque. Y llevo la casa, sin moverla de la superficie en que trabajé, a secar al aire.
Cuando esté seca, agrego un par de rectángulos de papel maché delimitando el triángulo del techo. Esto crea volumen, que hace un pequeño alero sobre las paredes. La capa para el techo no pasa de 1 cm de espesor. Si quiero que sea más gruesa, repito el proceso. Pero no trabajo con capas gruesas porque demora más en secar.
Antes de agregar nuevas capas de papel maché, humedezco un poco la superficie de la que ya está seca. Al humedecer el papel maché seco, la adherencia del nuevo papel maché es mejor.
A veces también agrego un pequeño rectángulo que hace de puerta. Y marco las ventanas. Puerta, ventanas y todo lo que agrego sobre las paredes, no tienen más de 5 mm de espesor.
Con la espátula (o algo que se le parezca) dejo prolijo los bordes de techo, ventanas y puerta. Coloco un nailon encima y aliso las superficies. A veces marco en la puerta y ventana imitando grietas de madera. O hago los detalles que deseo hacerles y llevo nuevamente la casa a secar.
Cuando seca, lijo y pinto.
Lista la casa. Si le coloco ganchos, sirve como un portallaves para quedar junto a la puerta de entrada.